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domingo, 27 de marzo de 2016

SANTA EULALIA,Boulangerie&Patisserie, Espejo 12, 28013 Madrid

Boulangerie&Patisserie
 Calle Espejo, 12, 
28013 Madrid
+34 911 38 58 75
https://www.facebook.com/SantaEulaliaBoulangeriePatisserie 

¿Cómo puede cambiar una persona, una relación, 
una ciudad, tan sólo con probar  los placeres de la vida.?
Si entras en Santa Eulalia lo puedes comprobar.
Empezamos bien... 
una tenue pero perceptible música clásica 
acompaña tu llegada.
Es un gran espacio de techos muy altos, 
paredes blancas, piedra, hierro, cristal, madera...
Te reciben deleitando la vista  a golpe de chocolate:
en cajas, en polvo,
bolitas,
 bombones,

 tabletas...
Cuando te acercas a la vitrina
 descubres las delicias de chocolate
y las chuches.
Caramelos   y gominolas de colores vivos
que te invitan a pensar ¿Dónde me he metido?
Con los jugos gástricos en funcionamiento  giras la cabeza y a la izquierda descubres un  espacio increíble.
Paseas la vista y un mundo de dulces posibilidades
se alinean en las bandejas
con distintas formas
tamaños
sabores
y nombres seductores:
Tartaleta rellena de cremoso de cassis,
 mousse de fruta de la pasión
 y mango con un struzel de almendra.
Y como esto es un no parar, de pronto
¡el pan!
De centeno,  trigo, semillas,  espelta...
que despachan con la certeza de que...
 ¡Vas a probar, vas a volver y ellos lo saben.!
Es bonito,  dura días,  sabe a infancia,  a recuerdos, a madre, a horas sin prisas, a manos que amasan.
 A olor a tostado, a masa fermentada, suena a leves crujidos, entra por la vista. 
Un pan en el que se paladea el oficio, el buen hacer, 
el amor y la exigencia por la tradición, 
por lo artesano, por lo bien hecho.
Para mi
 ¡el currusquito de la Baguette parisienne!! 
Siempre.
Un olor nuevo  se apodera de ti
¿Qué estarán haciendo al otro lado del cristal?
Las expertas manos del pastelero
están desmoldando
Los Canele Du Santa Eulalia.
¿A que suena bien?. 
Pues están mejor...
Con ese buen rollito que da trabajar en lo que te gusta , 
José Antonio y su equipo, todos formados en Cordon Blue, 
quieren endulzarnos la vida
y sorprendernos con nuevos sabores.
Con  meticulosidad y precisión, estudian, 
investigan, mezclan, prueban y
¡voilà!

Pero esto no es todo. 
240 metros cuadrados dan para mucho más.
Un largo pasillo adornado por una boiserie,  
exhibe con orgullo
 los  restos arqueológicos 
de la muralla cristiana del siglo XII que lo atraviesa
y distribuye el local en dos espacios.
El más recogido e íntimo
y el gran salón cafetería.
Al entrar encuentras de  frente, 
el rincón de las delicias 
dónde manos expertas de baristas 

preparan  deliciosos cafés, chocolates,
 batidos, infusiones, tés,  zumos...
que siempre puedes acompañar de bollería
o del delicioso pan con aceite,

que puedes degustar de tú a tú
o en la mesa grande.
 Fabricada por un ebanista de Burgos con madera de olmo que tenía olvidada desde 1936.
Los gatos sólo se admiten de chocolate
y los perros tienen entrada libre.
Harold estuvo con Paola  merendando 
y reconoce que le gustó TODO. 
La gran profesionalidad, el trato  exquisito, 
el buen ambiente y la buena música. 
También las  perritas guapas.
 No se puede pedir más.
Santa Eulalia, 
un espacio para la tentación
practicando el liberador 
poder de los sentidos.
Llegaron por navidad
nos deleitaron con su exquisito roscón de Reyes
y desde entonces nos hacen sentir la vida en rosa.
¿Qué sintieron los dueños de Santa Eulalia 
cuando vieron su sueño hecho realidad?
Podrían haber sentido y pensado lo mismo
 que Vianne cuando vio la suya:
«Bienvenidos a la chocolatería de Vianne/Santa Eulalia .» 
El chocolate puede ser mucho más que un placer
 para los sentidos. 

A veces, una pecaminosa tentación y otras, una forma de acercar los sueños a la realidad. Gracias al chocolate, las penas se hacen más llevaderas, los secretos  más íntimos y los sueños, quizás, se vuelven reales.
Esta Boulangerie&Patisserie,
 es un proyecto de futuro de la periodista Ana Ramos,
 que desarrolla su talento de comunicadora 
en su atención a los clientes
 y el abogado-pastelero José Antonio Trabanco.
Santa Eulalia es el espacio soñado 
y hecho realidad como lugar de encuentro. 
Un sitio para quedarse y al que apetece llevar a los amigos. 
Una buena charla, un rato leyendo, 
un poco de ordenador, una reunión de trabajo,
 o un rato de reflexión o ensueño mirando a través de las rejas de la ventana del salón principal.
 Una mirada para soñar. 
Quizás se cruce   Fortunata  o Alatriste  
o hasta el mismo Francisco de Goya, 
vecino del nº 1 allá por 1777. 
Todo muy tranquilo, sin prisas, 
mientras paladeas cosas ricas. 
Saben que la salud es lo más importante y por eso cuidan
la de sus clientes eligiendo con esmero la calidad de las materias primas. También porque en la pastelería 
los buenos productos son esenciales.
Sólo a través de productos frescos, naturales y elaborados al día  es posible alcanzar un resultado óptimo. 
A través de los cristales del obrador
 puedes ver  qué están haciendo.
Cada exquisitez que te comes está casi recién salida del horno ya que todos los días es un volver a empezar.
Buscaron un barrio  acorde al producto
 y están convencidos de que lo han encontrado. 
Y también el local, que se fue descubriendo poco a poco. 
Desterrado el pladur y el cemento
volvió el pasado
de hermosas vigas de madera, ladrillos con historia,
 techos de 5 metros... 
o un torreón semicircular...
Las ideas llegaron con el tiempo,
pausadas, sin prisas
 y todo se fue colocando, diseñando, haciendo.
Reforzaron la estructura con acero y ... 
quedó un espacio en el que conviven
los distintos elementos que conforman Santa Eulalia 
en un maridaje perfecto: paredes blancas, piedra, hierro, 
 acero, cristal, madera...
Un lugar sobrio, amplio, sencillo, discreto, vivo, bello,
al que los  restos arqueológicos de la muralla cristiana del siglo XII que daba cobijo a la antigua Villa de Madrid y que lo  atraviesa,  lo convierte en un lugar privilegiado.
En Santa Eulalia,
 ¡estás pisando historia!
dónde resuenan ecos pétreos. 
Quizás alguno lleve paraules de amor.

Quién es...…
Amante del jazz y de la música clásica estudió derecho y se doctoró en pastelería y panadería

en la más prestigiosa escuela de cocina del mundo,
la Escuela parisina de Arte culinario Cordón Bleu.
Allí aprendió a desarrollar su talento, su espíritu 
creativo y a  poner alma en el trabajo.
Aprender para investigar e innovar cada día.
José Antonio Trabanco mantiene en Santa Eulalia los principio de la pastelería francesa... elegancia, equilibrio de sabores y emoción, que junto con la E de Eulalia, su madre, conforman las 4 E que formaron su profesión. 
Quiere que cuándo abandonemos el local nos quede la sensación del olor,  belleza, vanguardia, respeto, tradición, felicidad... pero sobre todo el sabor. 
Porque el recuerdo es el sabor y la cultura de los sabores NO se olvida.

Cómo llegar...…
Desde Ópera
Busca la Calle de la Independencia. Ponte en la acera de la izquierda  y subes  la calle  que es muy cortita. Pegada está  la calle del Espejo y en menos de 5 minutos has llegado.
Harold, que  se sabe el camino de memoria, casi todos los días se pasa a tomar un chupito de agua y un trocito de pan... de ese pan que sabe a GLORIABENDITA.


Sabías que...…
Si eres de tendencia adictiva, 
cuidado con caer en la tentación 
del chocolate en todas sus versiones.


Sabías que...…
Sabrina 1954.
Audrey Hepburn aprendió y sufrió la disciplina ferrea 
de los maestros de Cordon Bleu preparando su 
papel para la película.


Julia Child, que inspiró la película Julie&Julia, interpretada por Meryl Streep en 2009, estudió también en la escuela de cocina Cordón Blue. Escribió   Dominando el arte de la cocina francesa y la introdujo en EEUU. 


Sabías que...…
Un reportaje de Ángeles Gónzalez Ferrer.


Muralla cristiana de Madrid

Madrid, conquistada por los cristianos, paso a formar parte del Reino de Castilla y muy pronto fue “villa de realengo”, esto quiere decir que estaba bajo fuero real, otorgado por Alfonso VI desde el mismo siglo XII.

En el siglo XII la extensión de Madrid era apenas de 33 hectáreas.

Sus límites estaban marcados por el antiguo Alcázar, ubicado en el mismo lugar donde hoy esta el Palacio Real, y las cuatro puertas de la muralla.

  • La Puerta de Valnadu, lo que es ahora la Plaza de Isabel II (Ópera).
  • La Puerta de Guadalajara, ubicada donde ahora esta la calle Mayor a la altura del Mercado de San Miguel, Puerta Cerrada y la Puerta de Moros
Haremos una ruta buscando la muralla, 
                un buen paseo para descubrir y disfrutar.

Empezaremos en la Plaza de Oriente, para ir hacia la Calle de la Unión con la de Vergara 


donde hay una placa que recuerda la primera puerta, La de Valnadu. Muy cerca en el número 3 de la Plaza de Isabel II (Ópera) se hallan los primeros restos conservados que se pueden contemplar, (sótano de un restaurante) FOSTER HOLLYWOOD,


 en el centro del muro existe una puerta con arco de medio punto de ladrillo, abierta en época más moderna que comunica con el solar colindante en la Calle de la Escalinata, antigua de los Tintes, por donde bajaba un arroyo, en el número 21 en un solar se descubrieron los restos del muro, donde se aprecia como la muralla fue utilizada como medianería de edificios. ( Se ve la Puerta del interior de FOSTER HOLLYWOOD pero en el exterior).

En el número 12 de la Calle del Espejo un singular edificio fue levantado adaptándose ala forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que conserva a pesar de las construcciones sucesivas, y que es perfectamente visible desde la Calle Escalinata. A sus pies hay un garaje y dentro se guardan los restos de la torre y un considerable tramo de la muralla. En el solar que corresponde al número 14 de la Calle del Espejo, cerrado desde hace mucho tiempo, al parecer también existen vestigios.


 A continuación en el número 12 se conservan varios metros bajo el cristal instalado en las antiguas aulas de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, actualmente se ha convertido en un obrador de pan y pastelería francesa, de exquisito buen gusto llamada Santa Eulalia.

Estos restos aparecieron en 2009 durante las obras de acondicionamiento de la escuela que se ha reseñado con anterioridad.
La muralla sigue hacía la Calle Mayor y atraviesa la Calle Santiago en cuyo número 2 durante la construcción del nuevo edificio se constató la presencia de la muralla.
Seguimos hacia la Puerta de Guadalajara. Tomamos la Cava de San Miguel, cuyas casas muestran el camino que seguía el foso que rodeaba el muro hace tantos siglos.
 En la Plaza de Puerta Cerrada se encuentra uno de los restos más importantes de muralla cristiana, en el número 6, bajo, en el bar de La Encendida.
En el número 10 de la Cava Baja se localiza un tramo de 7 metros de largo por 1 y 4 de altura ( muy bien conservado y acondicionado).
Recientemente nuevos restos, unos 12 metros han salido a la luz en el número 12, en una de las antiguas posadas de la Cava. En el número 22 a espaldas de la Calle del Almendro, otro solar cerrado por una puerta de madera, guarda más vestigios de la muralla medieval.
En el número 30 se halla un lienzo de 19 metros de largo por 11’5 de alto, al parecer el único de construcción altomedieval, es decir, del siglo XI o XII, pues la mayoría presentan intervenciones del siglos posteriores.
Tras la verja de un pequeño jardín de la Calle del Almendro número 17 hallamos un lienzo de 16 metros de largo en muy mal estado.
Llegamos a la Plaza del Humilladero donde estaba situada la Puerta de Moros.
La muralla continuaba bajo las plazas de San Andrés y de los Carros, en el subsuelo existen unos vestigios sorprendentes, entre ellos un tramo de 2 metros por 1’70 de alto.
En el bar de la Plaza de los Carros número 3  se puede contemplar otro espléndido lienzo. Desde aquí la muralla transcurría entre las calles de Don Pedro y Mancebos. 
En la Calle de los Mancebos número 3 tras una verja se observa un tramo de la muralla que era utilizada apara servir de medianería o soporte de los edificios. En la Calle de Don Pedro en los números 8-12 se conserva un lienzo larguísimo de unos 39 metros en el sótano del antiguo Palacio del Marqués de Vilafranca.
Desde aquí la muralla descendía hacía la Calle de Bailén, continuaba paralela a la Cuesta de los Ciegos y después atravesaba el antiguo Arroyo de San Pedro ( Calle Segovia) para llegar a la Cuesta de la Vega donde se unía con la muralla construida por los árabes.
Sabías que...…
Chocolate, un libro publicado en 1999 y una película realizada en el 2000, con Juliette Binoche 
y Johnny Depp como protagonistas.
Su autora Joanne Harris nació en Yorkshire en 1964. Su madre era francesa y su padre, inglés. Dos culturas en las que se formó  y dos  familias que guardaban historias y secretos turbulentos, protagonizadas por mujeres fuertes y expertas cocineras, que han sido la base para 
su desarrollo literario.
Se crió en la tienda de caramelos de sus abuelos.
 Intentó ser bajista de jazz y trabajó como contable, pero se dedicó a la enseñanza como sus padres y abuelo.

En 1999, con Chocolate, su tercera novela, se convirtió en un fenómeno literario internacional.Después siguieron, entre otras novelas, Juego de caballeros (Gentlemen & Players, 2005), Zapatos de caramelo (The lollipop shoes, 2007), Cinco cuartos de naranja (Five quarters of the orange, 2001) y Runas (Runemarks, 2007)
En 2.012, Joanne Harris alcanzó la cifra del 
millón de ejemplares vendidos por todas


 sus novelas en Reino Unido.



Sabías que...…
Poco se sabe de la repostería española antes de la época de los romanos. Es muy posible que se elaborasen pasteles con miel de Hispania. La miel era un producto conocido para endulzar. Poco se sabía de otros en los primeros tiempos, a no ser de la rara savia del arce (Saccharum officinarum) que se empleaba como elemento farmacológico (ya mencionado por Dioscórides). Cabe la posibilidad de que los primeros dulces antes de la llegada de los romanos a la península consistieran en una mezcla de miel y frutos secos molidos. La miel de Hispania era muy famosa en la época del imperio romano y de esto se tiene constancia por Macrobio (gobernador de Hispania a mediados del siglo IV) en sus Commentarii in Somnium Scipionis.
La pastelería romana fue la que primero influenció, debido principalmente a la introducción de nuevas técnicas reposteras. Los romanos empleaban otros medios de dulcificación en la repostería: como el mulsum (vino melado). Mezclaban la harina de trigo con la miel para elaborar los primeros pasteles. En esta época la elaboración del pan y los pasteles era similar. Nos quedan nombres de algunas preparaciones reposteras gracias a autores que las mencionan como la tripartina (por el empleo de huevos, leche y miel), el globus (especie de buñuelo), la melca, la popular placenta.
La Edad Media
Pastas, una tradición medieval de la cocina castellana.
Fueron los árabes los que trajeron el esplendor a la repostería. Con ellos vino una nueva forma de dulcificar: la caña de azúcar. Es sabido que los árabes refinaban el azúcar de caña en el siglo IX.4 Este fenómeno revolucionó la repostería española. Gran parte de las referencias a la repostería andalusí del siglo XIII se puede encontrar en la traducción que hizo el hispanista moderno Ambrosio Huici Miranda de un manuscrito anónimo que lo tituló La cocina hispano-magrebí en la época almohade según un manuscrito anónimo (referenciado habitualmente como manuscrito anónimo), donde se describen dulces como el alfaxor, los gata’if, las almojábanas (empanadillas rellenas de queso y fritas a las que se espolvoreaba azúcar), los cuernos de gacela, etc. De la repostería andalusí queda el gusto por el uso de almendras en muchos de los pasteles.
De la misma forma se divulgaba la dulcería mosaica antes de la expulsión de los sefarditas decretada por los Reyes Católicos en 1492. Las celebraciones judías son muy pródigas en dulces y no faltaban dulces específicos de cada celebración como los letuarios de membrillo del Yom Kipur, en el Sucot las hojuelas y las roscas, en la Januca eran habituales los buñuelos y los pasteles de pasas. Mucho de esta repostería se ha ido relegando al olvido. Otras variantes se recuerdan en la actualidad en países de latinoamérica, así como en Turquía o Grecia (lugares en donde habitan en la actualidad colonias de sefarditas).
La reconquista hace que todo ese saber repostero quede de alguna forma en el saber popular, no obstante hay manuscritos como Libre de totes maneres de confits (de treinta y tres capítulos) de autor anónimo que refleja una herencia arabe-española. En ella describe pasteles en forma de libros, jaleas, confites y bebidas como la aloa.5 La cocina española de mediados del siglo XV se caracterizaba por la mezcla de sabores agridulces. El gusto por lo agridulce es una constante de esta época que proviene de la pastelería romana, tomando el concepto lógico del “choque de contrarios” y de la mezcla de sabores. La repostería conventual nació en algún momento de la alta edad media. Es muy posible que la elaboración de dulces fuese realizada con vistas a agasajar a los benefactores de la comunidad, siendo esta una actividad habitual.
Repostería del Siglo de Oro
Los pasteles con masa de hojaldre una delicia del siglo XVII español muy típica hoy en dia.
La repostería iba poco a poco abandonando el uso de miel como elemento dulcificador y poco a poco empezó a emplear el azúcar de caña. La popularidad del azúcar se muestra en 1530 en la obra del médico Luis Lobera de Ávila, en el que muestra como los caballeros de la época no hablan de otra cosa. Es frecuente el uso del chocolate caliente servido como bebida. El Siglo de Oro español lo fue igualmente para la repostería española. Cabe destacar entre los reposteros a Miguel de Baeza que en Toledo escribe en 1592 «Los cuatro libros del arte de confitar». De la misma forma se menciona la Luis Vallés en su obra Regalo de la Vida Humana en el que muestra estrecha relación existente entre la confitería y gastronomía con la medicina y la dietética.2 A mediados del siglo XVI la repostería cubría en una doble función tanto el tratamiento de la enfermedad y/o la degustación como golosina.6 Se describen en él postres como los artalejos, las piñonadas, el diacitrón, etc. Diego Granado que en su «Libro del arte de cozina» de 1599 describe procesos culinarios típicos castellanos (que resultó ser un plagio de gran parte del Libro de guisados, de Ruperto de Nola). Se empiezan a regular las actividades de los confiteros, turroneros o melocheros (melocha: miel cocida) en Castilla. Se comienzan a abrir establecimientos especializados de venta de productos reposteros, un ejemplo es en 1883 el Horno del Pozo en Madrid.
Francisco Martínez Montiño con su «Arte de cozina, Pastelería y Conservería» (1611) menciona elaboraciones de la Corte llenas de esplendor. Domingo Hernández de Maceras que describe la cocina de los Colegios Mayores de Salamanca en el siglo XVII deja lugar para la repostería. Francisco Martínez Montiño cocinero de Felipe II que en 1611 escribe la primera obra dedicada en exclusiva a la repostería «Arte de cozina, Pastelería, vizcohería y Conservería». Montiño es uno de los creadores de la masa de hojaldre, tan popular entre la pastelería española de este siglo y con el tiempo se asoció erróneamente a la cocina francesa.1 En esta época la tradición confitera española se transmitía en manuscritos pasados de mano en mano a través de los confiteros, eran los “libros de secretos”, cuyo valor gastronómico quizás no ha sido tenido muy en cuenta, y en los que las elaboraciones confiteras adquieren cierta importancia. Las especies más empleadas eran la canela, el clavo de olor y el azafrán.
Del Nuevo Mundo llega un ingrediente que revolucionaría la repostería española y posteriormente la europea. Se trata del chocolate procedente de México. Los reposteros españoles fueron los primeros en Europa que lo trabajaron, añadiéndole azúcar para deshacer su sabor amargo y aromatizándolo con vainilla.7 Pronto se convertiría el chocolate en un ingrediente muy popular, imprescindible en la vida social. Sirvió como desayuno de niños y adultos, y según autores esta misma popularidad retrasó la incorporación de café en las costumbres españolas.7 La receta de la elaboración llegó a Francia debido a la venta de la receta para su fabricación, no siendo introducido en la Corte francesa hasta que Ana de Austria (hija de Felipe III de España) divulgó su receta.
Ya en el siglo XVIII el repostero real Juan de la Mata publica su libro “Arte de Reposteria” (1786) en Madrid y hace numerosas descripciones de la repostería de la Corte española. Tras esta publicación de Juan de la Mata, no se realiza otra de repostería hasta comienzos del siglo XIX. Ceferino Noriega que escribe «Manual del confitero y pastelero», obra con la que se abre el siglo XX. La proliferación del azúcar hace que las conservas en jaleas se consideren parte de la confitería, la más difundida en la España moderna fue la carne de membrillo, en Portugal denominada mermelada. Las recetas empiezan a incluir el azúcar frente a la miel, aparecen recetas del azúcar cande, la del alfeñique, el azúcar rosado, etc. Algunas de las salsas dulces mencionadas se encuentra la pólvora de duque (muy empleada en las elaboraciones culinarias de la alta cocina navarra y catalana-aragonesa de la Baja Edad Media).
Repostería Moderna
A finales del siglo XIX se empiezan a abrir en Madrid tiendas especializadas donde se muestran obras refinadas de repostería. Un ejemplo de ello es Lhardy donde se comentaba que su propietario había llegado para poner corbata a los bollos de tahona (así se llamaban por aquel entonces).8 Se empiezan a editar revistas especializadas cono la La confitería Española. La escritora María Mestayer de Echagüe (Marquesa de Parabere) escribe 1930 un libro titulado «Confitería y Repostería».
Ya en el siglo XX surge en España el fenómeno de la repostería industrial y en el año 1962 el industrial Andrés Costafreda crea la empresa Donut Corporation española con el objetivo de la producción y comercialización de Donuts® en España.9 De la misma forma la compañía Chupa Chups comercializa en los años sesenta una fórmula muy original de caramelos en un palo.

Sabías que...…
Un barista es el profesional especializado en el café de alta calidad, que trabaja creando nuevas y diferentes bebidas basadas en él, usando varios tipos de leches, esencias y licores, entre otros. También es el responsable de la presentación de las bebidas y puede complementar su trabajo con arte del latte.
La palabra «barista», cuyo origen se puede encontrar en el idioma italiano, nos dice que es una persona especializada en café. Para ser un buen barista se necesita mucha experiencia teórica y práctica. Debe ser una persona capaz de distinguir los distintos tipos de café para poder llegar a una mezcla o saber resaltar las características de un origen único, para lo que debe conocer sobre el proceso de tostado y los diferentes grados existentes. Además, debe conocer la calidad del agua, dureza, pH, etc., así como los distintos tipos de preparación del café: en cafeteras de filtro, al estilo turco, en cafetera italiana, en máquinas espresso, en prensas francesas y otros.
Para un barista, la leche es de gran importancia, ya que la mayoría de consumidores se la añaden al café y requiere mucho cuidado en su preparación y manejo en la barra.
Con la máquina espresso se pueden elaborar algunas de las preparaciones de café más conocidas y consumidas en el mundo: el capuchino, café con leche y crema de leche. Esto último se consigue utilizando la lanceta o vaporizador.